Elegancia del dibujo, La. Crónica de París.

Saenz De Tejada, Carlos

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Descripción

Durante casi diez años, Carlos Sáenz de Tejada (Tánger, 1897 – Madrid, 1958) es testigo de primera fila -todavía nadie habla de front row- de todas las novedades que se presentan en los salones de costura de París y de sus entresijos. Cada uno de los desfiles de casas como Worth, Patou, Callot Soeurs, Heim, Paquin o Rochas -donde a las modelos todavía se les denomina maniquíes-, tiene una crónica ilustrada en las páginas del diario ABC y del semanario Blanco y Negro. Un mundo de mujeres elegantes -altas como marca la época- y ambientes sofisticados que el artista también recrea para revistas internacionales como las francesas Jardin des Modes y Femina, la alemana Elegante Welt o la americana Harper’s Bazaar. E incluso, con seudónimo, para la competencia de éstas, Vogue. En el París que se encuentra Sáenz de Tejada en 1926 campa a sus anchas el surrealismo de Dalí y Breton. En Madrid -que abandona durante casi una década-, ha dejado huérfanas a las vanguardias. Su estudio de la calle Horno de la Mata había sido punto de reunión de sus ideólogos. En la capital del Sena se convierte en un auténtico corresponsal gráfico. Sus dibujos son de una figuración estilizada, dejando atrás sus coqueteos con los ismos de principios del siglo XX o el realismo social. De las 775 ilustraciones de moda de Tejada que custodia el Museo ABC, en esta exposición se muestran más de 300, la mayoría realizadas en sus días de París. Una obra desconocida por el gran público que, hasta ahora, situaba al artista solamente como miembro de la iconografía creada por los partidarios del General Franco. El nuevo régimen se apropió de su estilo y lo manipuló hasta convertirlo, sin serlo, en su portavoz consiguiendo, durante décadas, ocultar una obra rica en variedad y sutileza. Con La elegancia del dibujo. Crónica de París es momento de reivindicar la figura de este tangerino, de presentar sus ilustraciones -donde fluyen encanto y modernidad- y de agradecer el esfuerzo de su hijo Carlos, por difundir en profundidad la obra de un gran pintor, cartelista, figurinista y decorador que empieza a ocupar el sitio que se merece en la historia del arte español.